EDUCACION
EN VALORES RETOS Y PERSPECTIVAS PARA LA APLICACION EN LA NUEVA LEY EDUCATIVA
El informe de la UNESCO de la comisión
Internacional sobre la educación para el siglo XXI afirma que la educación a lo
largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender
a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. La educación
en valores podría enmarcarse en el cuarto pilar, pero se necesita de los otros
tres para formar a personas capaces de comprender al otro, respetar el
pluralismo y buscar el bien común.
Vivimos en un mundo cada vez más
tecnificado y avanzado, la globalización, la post-modernidad, la cultura del
individualismo, el consumismo, la tv, el internet están modificando la vida
familiar, social, económica, cultural y religiosa; al parecer la persona esta
perdiendo sus prioridades, sus valores. La valoración dejo de fundamentarse en
lo racional, en los argumentos, el lenguaje de ahora es: “lo hago o no lo hago
porque me nace o no me nace”, “lo siento así o no lo siento así”, “si te hace
sentir bien, es bueno y si no es malo”, es decir, existe un rechazo a los
fundamentos convenidos, por el contrario, nos estamos acercando a un
relativismo individual donde la verdad no es para todos y la consecuencia
inmediata es que estamos destruyendo nociones fundamentales de la vida. ¿Quién
podría condenar al delincuente, para quien robar, engañar, hasta asesinar es su
verdad?.
En consecuencia podemos afirmar que la “crisis de valores” es “crisis política y social”, es
“crisis de la modernidad”, “crisis de la razón o de los meta-relatos”, crisis
que se percibe en un angustioso proceso de desencuentro humano, de
distanciamiento social, de egoísmo colectivizado, de insolidaridad con sus
síntomas de: dominio de la mercancía, toxicomanía, subjetivación, nuevas formas
de violencia, rechazo del otro, la inmediatez, la tecnología, identidad sexual
y otros. Al parecer el mercado, la
mercancía, el consumo se esta consumiendo a si mismo incontrolablemente.
Ahora si esto es así, ¿Qué
podemos hacer?, ¿Qué debe hacer el educador frente a la crisis de “vivencia de
los valores”?, ¿Es posible revertir la situación de indiferencia y apatía de
los jóvenes frente a los valores? ¿Cómo
podría la Unidad Educativa incentivar la práctica de los valores? ¿Qué metodologías,
técnicas o estrategias podríamos utilizar para trabajar los valores en la
familia, en el colegio? ¿Cómo podemos formar seres humanos íntegros, libres y
solidarios?
El clima de trabajo sobre
los valores en el CEIVO, las transversales de Solidaridad, el respeto al otro,
conociéndote a ti mismo, democracia, formación de hábitos, equidad así como los
valores planteados por los distintas editoriales, nos dan un panorama del
trabajo que estamos emprendiendo para formar desde los valores. Esto sin duda
no es suficiente, es necesario trabajar en coordinación con los padres de
familia, plantel docente y todos los componentes de la comunidad educativa,
para ser sostenible en el tiempo y para que se practiquen en la cotidianidad de
la vida.
Los problemas no resuelven por
si solos, por lo mismo, si realmente queremos volver a confiar, amar, ser
coherentes, justos solidarios, tenemos que esforzarnos en la educación de los
niños, niñas jóvenes y señoritas como única esperanza, porque aunque esta afirmación no es nada
nueva, ellos son los constructores de un mundo mejor. si estamos convencidos de
ello, sugerimos trabajar las siguientes pautas para educar desde los valores:
1). Explicitar la educación desde los valores, porque los
valores no se predican sino se practican, en las familias, en el colegio tenemos
que esmerarnos en educar con el ejemplo. 2) Entender que educar es un proceso
de personalización pero con sentido social y con apertura a la trascendencia.
3) La formación de los valores básicos deben construirse en la familia y en los
primeros años de escolaridad, por lo mismo, deben ser sistemáticos,
intencionados y con una metodología. 4) Trabajar sistemáticamente valores
nucleares donde descansan otros valores tales como: La dignidad humana,
justicia social y el bien común. 5) Implementar en los planes institucionales,
curriculares y extracurriculares la practica de los valores con tiempos y
espacios concretos como “campañas de solidaridad” u otros 6) Incentivar
acciones y actitudes críticas de la “cultura
ad-veniente” desde nuestro contexto social, cultural y político. 7)
Aprehender los valores desde problemáticas concretas de los estudiantes como
oportunidad y no como perturbación o negación.
El reto esta lanzado, somos educadores que formamos
con el ejemplo, porque entendemos que educar es ante todo humanizar.