jueves, 8 de mayo de 2014

ESTAMOS O NO PREPARADOS PARA APLICACIÓN DE LA LEY 070…?
Por: Adrián Quispe

Desde hace 4 años venimos con una serie de atisbos conociendo y aplicando la nueva ley Avelino Siñani, muchos desconciertos y rezagos muestran la triste realidad educativa de nuestro país; maestros, estudiantes y padres de familia nos sentimos desconcertados y confundidos frente a las orientaciones y disposiciones administrativas. La pregunta emerge ante esta situación: ¿realmente cambiara la educación con esta ley 070?, ¿Qué tan cierto es que nuestros hijos resultaran postergados con esta ley? ¿hasta que punto es anti-científica esta ley? ¿Perjudicara a los maestros en su situación laboral? ¿Los principios y las bases de la ley tienen un sólido fundamento epistemológico?.
Al parecer en su origen y en el horizonte ideológico y político, la ley responde consecuentemente al denominado proceso de cambio, donde se intenta rescatar los conocimientos y saberes de nuestros ancestros, obviamente este hecho no parece ser tan científico puesto que nuestros abuelos Quechuas, aymaras y/oGuaranies, no plasmaron por escrito sus pensamientos ni siguieron rigurosamente estándares científicos ni menos se los ocurrió que su tecnología fuera universalmente comprobada y que se utilizara un método; sin embargo la pretensión de la ley aprobada y sacramentada tanto por el ejecutivo y por supuesto por la confederación de maestros ya fue aceptada, incluso algunos de los maestros en actual ejercicio de función sindical fungieron como consultores en la realización de los planes y programas, en fin, lo científico no es una condición sin ecuanum de ser aplicada, puesto que el horizonte científico se pone énfasis en otra manera de hacer ciencia, ¿ que esto está fuera de la globalización? la misma ley plantea la interculturalidad y se plantea en sus objetivos el desarrollo científico al servicio de los demás.
Otra cosa es, que estas ideas plasmadas en la ley 070 no tengan una práctica pedagógica ni didáctica, ahí se equivocaron, no se supo valorar ni rescatar experiencias valiosas como las de Don Bosco, Escuelas de Cristo, Fe y Alegría y otros de la iglesias Luterana y adventista. Entonces, estamos o no preparados para la aplicación de la nueva ley?, probablemente no, pero es el equivalente de si queremos o no mejorar la calidad de la educación, no vaya ser como en la anterior reforma educativa, perdamos la soga y el cabrito y que por inercia dejemos que la mediocridad se instale en nuestras aulas.
Está claro que replantear nuestra práctica educativa implica cambios a todo nivel, es preciso realizarlo, evidentemente con la participación de los maestros, pero no desde un punto de vista sindical sino desde un punto de vista pedagógico, científico. Organicemos los horarios, reestructuremos las aulas, contextualicemos el currículo, respetemos cargas horarias, pero vamos, desempolvemos los cuadernos, registros, leamos nuevos libros, planifiquemos el aprendizaje y enseñanza desde nuevas visiones.

No hay comentarios: